Women Forum: a la conquista de sus sueños

   

Cuando empecé a participar en el Women Forum, una de las actividades en las que Kubuka colabora en Kibera (Kenia) dirigida a mujeres, me imaginaba estas tardes como ratitos de chicas para hablar de lo divino y de lo humano, como hago con mis amigas en España. Sobre nuestros sentimientos, lo que no nos deja dormir, nuestras ilusiones y deseos…. Y sí, algo de eso hay, pero muy pronto te das cuenta de que a las mujeres africanas sin recursos prácticamente se les prohíbe sentir, quejarse, tener un futuro… 

Hoy queremos dar voz a Szinafa Mmboga (50 años); Ann Kanini (33); Maximillian Ndubi (26); Mary Mutuku (40), Colleta Mueni (38), Jacqueline Nduku (38), Elisabeth Koki (46) y Rose Akumu (38), mujeres kenianas que participan cada viernes en este foro con el objetivo de que su vida no se reduzca solamente a trabajar y cuidar de sus hijos, con el propósito de tener un espacio para ellas, en el que disfrutar de sus charlas, de películas y risas, además de ahorrar con el sistema del Table Bank (cada semana aportan una pequeña cantidad de dinero que guardan para futuros negocios) y también buscar alternativas que les supongan un incremento de su capacidad económica, que como os imaginaréis, es reducida.

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La sociedad keniana no piensa en ningún momento en sus necesidades por la única razón de ser mujeres. De hecho,  este tipo de iniciativas que tratan de empoderar al sexo femenino son muy necesarias en países como este porque cuando hablas con los hombres te das cuenta de que la mujer no tiene ningún valor aquí. Se refieren a ella como un ser inferior y piensan que una mujer no puede vivir sin un hombre, es algo inconcebible. ¿Y al contrario?, “los hombres si no tienen a una mujer, tienen a otra”, te contestan.

Esta idea está aún muy afianzada en la mente de muchas mujeres en Kenia pero también hay otras, afortunadamente, que se han dado cuenta de que un hombre a su lado debe ser un compañero de camino, no una obligación, ni una carga. Eso nos cuenta Ann, “dejé a mi marido porque era un niño más, yo me tenía que encargar de todo y además no éramos felices. Al menos ahora yo decido, me encargo de mis hijos y lucho por mí y mi familia”. Este caso y el de Mary, también separada de su pareja desde hace tiempo, son el perfecto ejemplo de que la sociedad keniana está evolucionando, aunque como siempre sucede, los cambios importantes llevan tiempo. Jacky nos dice que “el problema es que en Kenia no existen mujeres con poder, puedes encontrar alguna en Política pero no son verdaderos líderes”. A nuestro lado está Annita (7 años), el futuro de Kenia, hija de Jacky, es la pequeña de cuatro hermanas. Su madre le inculca la importancia de la familia y también le cuenta cómo ha sido su vida con el deseo de que no cometa los mismos errores que ella.

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Jacky, como un gran número de mujeres en Kenia, fue madre soltera. Quedarse embarazada sin estar casada está muy mal visto en este país y, por supuesto, la que sale peor parada en esta situación es siempre la mujer, parece que el hombre no tiene nada que ver, como si no fuera cosa de dos la concepción de un hijo… Hasta tal punto se desaprueba, que en la actualidad las mujeres prefieren contraer el VIH a quedarse embarazadas y es que, “el bebé es visible y, en cambio, la enfermedad se puede ocultar”, lógica aplastante… Como veis, la importancia de “el qué dirán” también es deporte nacional en Kenia.

Otra de las situaciones que deja todavía más patente la indefensión de la mujer en Kenia la viví a través de una película africana que vimos uno de estos viernes. La historia trataba de una niña huérfana cuyo familiar al cargo se planteaba abusar de ella. Me quedé horrorizada y las chicas me dijeron que esta película solamente refleja la realidad del país. Es decir, que estas situaciones son habituales y se acallan en el seno de una sociedad machista que no permite que las mujeres ejerzan un papel relevante.

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Por todo ello, las mujeres kenianas tienen un gran reto por delante pero el principal debe ser permitirse soñar y luchar porque esos sueños se hagan realidad para que vayan abriéndose camino y demuestren todo su valor. 

Porque ellas son muy grandes…

A Szinafa le gustaría poder abrir una tienda de ropa al igual que Ann que quiere prosperar para poder traer a su hijo mayor del pueblo; Max, por su parte, sueña con abrir una clínica y ejercer su carrera de enfermera; Mary quiere crecer laboralmente para poder tener una casa grande para ella y sus hijos y seguir pagándoles la educación; el sueño de Colleta es montar un salón de peluquería; Elisabeth y Rose también desean emprender y, por último, Jacky trabaja duro para que sus cuatro hijas puedan llegar a la Universidad y comprarse una vivienda.

María Simal es voluntaria de Kubuka en Kenia.

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