Cambiemos el Mañana por el Presente

   

‘Los líderes de este país dicen que nosotros los niños
y jóvenes somos los líderes del mañana, pero el mañana
nunca es ahora. Es tiempo de que los jóvenes cambiemos
el mañana por el presente’. Fragmento de una líder de un grupo de jóvenes
de Kiserian, Kenia. 2 de marzo de 2014.

Según un boletín informativo de la ONG Oxfam titulado “Jóvenes y Desigualdad”, la población mundial de jóvenes es más grande que nunca: hay 1,8 mil millones de personas entre 10 y 24 años en el mundo. Este artículo señala que África es el continente con mayor porcentaje de jóvenes y, en este sentido, tenemos que señalar que Kenia, país en el que trabajamos, cuenta con una tasa de paro juvenil de alrededor del 40%, según los datos del Gobierno.

Desde KUBUKA llevamos varios años apoyando proyectos relacionados con la educación y el emprendimiento para lograr un desarrollo sostenible de comunidades vulnerables como las que viven en Kibera slum (suburbio) de Nairobi (Kenia) y otras situadas en Zambia.

Por ello, a través de este blog queremos poner el acento sobre la realidad laboral por la que atraviesan los jóvenes en Kenia y, en particular en Kibera, a través de sus propias experiencias.

Eric Karioki es conductor de camión en Kleanbera Recycling, uno de los proyectos de emprendimiento que apoyamos en Kibera. Tiene 24 años y vive con su mujer y sus dos hijos en Kibera donde nació y se ha criado. Estudió hasta 4º curso de secundaria (equivalente a 2º de Bachillerato),  pero a partir de ahí necesitó conseguir dinero por sí mismo y por eso abandonó los estudios y decidió sacarse la licencia para conducir.

Lleva 4 años con la licencia pero nunca ha tenido un contrato y no ha sido hasta hace poco tiempo cuando ha podido conducir un camión. Según nos relata, antes conducía “Matatus” (autobús) y “TucTucs” en la zona de Makina en Kibera: “Tenía un objetivo de 1600 ksh que pagar todos los días al propietario, el remanente de lo que ganas es tu jornal, así que tuve que empezar a trabajar desde las 4 de la mañana hasta las 11 de la noche para obtener unos 800 ksh (6,00 €) diarios y poder hacer frente a mis responsabilidades”.

Y es que, “en Kibera es muy difícil encontrar un trabajo estable. La mayoría de la gente que tiene negocios contrata a sus propios familiares”, explica Eric. Este es el motivo por el que muchos jóvenes permanecen en las calles sin empleo, solamente tienen dos alternativas: conseguir trabajos puntuales descargando mercancía o como ayudantes de la construcción, etc., o trabajar fuera del slum, lo que no siempre es fácil. Por ello, muchos jóvenes optan por involucrarse en actividades delictivas para buscar dinero que llevar a casa.

En lo que respecta a su futuro, Eric es rotundo: “me veo trabajando muy duro, no tengo capital ni ahorros para pensar en ningún otro plan, sobre todo pienso en el presente. De lo que estoy seguro es de que quiero tener una vida mejor y dejar de tener que luchar tanto todos los días”. Los sueños también rondan la cabeza de Eric, le gustaría tener su propio negocio, ser dueño de un “Matatu” (bus) para gestionarlo él mismo y obtener todos los beneficios.

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También hemos hablado con KEN, uno de los primeros voluntarios locales de KUBUKA en Kenia. Él es ingeniero técnico en vuelos chárter en el aeropuerto Wilson en Nairobi y tiene 26 años. Cobra unos 15.000 ksh después de impuestos (unos 120 euros) aunque, según nos cuenta, el sueldo medio en Kenia es de entre 20.000 y 30.000 ksh para alguien con formación superior o experiencia en un empleo cualificado.

Nos cuenta que terminó su diplomatura de ingeniería técnica en 2013 después de casi 4 años estudiando y de hacer la especialidad en industriales. Por fin, el año pasado, encontró trabajo aunque no fue nada fácil, todo depende de los contactos y la suerte que tengas. De hecho, muchos de mis compañeros de carrera han decidido cambiar de rumbo y trabajar en otros sectores, tras años sin encontrar empleo, se han rendido”, asegura Ken.

Este es un perfecto ejemplo de lo difícil que es labrarse un futuro en Kenia a pesar de tener educación superior. Según explica,hay mucha más gente formada de la que el mercado local puede absorber, además a las empresas no les interesa firmar contratos a largo plazo, prefieren buscar mano de obra cada día para poder así despedir o reducir plantilla cuando quieran.”

En Kenia la tasa de estudiantes universitarios no llega al 25%. Cada año, hay entre 40.000 y 80.000 graduados batallando por un puesto de trabajo cualificado, de los que sólo el 10% lo consigue. (“La frustración de la juventud en el gueto” artículo del El Mundo).

Además, Ken reconoce que dentro de Kibera las oportunidades son todavía más reducidas. “Nunca ha conocido a nadie con contrato fijo. Las mejores oportunidades dentro del “slum” son  para quienes deciden emprender. Solo necesitas dar con una idea de negocio atractiva para las masas, si das con ella la clientela está asegurada”, señala.

En 2015, Ken intentó abrir un bar en un barrio de Nairobi pero tuvo que cerrarlo después de un año de pérdidas a causa de la corrupción. Le preguntamos por cómo se ve en un futuro y nos dice que le gustaría conseguir una licencia de ingeniero y emprender. “La licencia me abriría las puertas para trabajar en mantenimiento de compañías aéreas certificadas. Además, para sobrevivir en este país necesitas buscar una segunda fuente de ingresos además de tu empleo, por eso quiero volver a intentar abrir un negocio, quizás probar con mi propio garaje de coches”, explica.

¿Cuál es la principal causa del desempleo juvenil?

Ken señala la corrupción y el nepotismo: “de los círculos con más dinero y poder social por ser dueños de empresas, son sus hijos quienes heredan esos puestos de trabajo y por tanto las grandes fortunas y las oportunidades de conseguirlas siempre se quedan entre las mismas personas y familias”. Eric es de la misma opinión, “Los líderes del país trabajan para sí mismos y nunca se preocupan por las personas, nos engañan. Han construido un gran muro para la gente pobre y no les permite acceder a ninguna buena oportunidad. La corrupción es el problema principal.”

¿Qué puede hacer el Gobierno para mejorar esta situación?

Según Ken, “para incentivar el empleo lo primero que debería hacer el Gobierno es luchar contra la corrupción y generar más empleo público, también debería apoyar a los inversores internacionales y apostar por iniciativas que luchen por los derechos del trabajador como las pensiones, los salarios mínimos, etc.”

Edwin Odeny Odhiambo, director de la Ong Kenya Youth Fundation comenta en este sentido que la juventud y los grupos vulnerables deberían poder tener algún tipo de voz y voto sobre las políticas de empleo.

Por su parte, Eric considera que el gobierno debería impulsar el autoempleo ya que no tiene la capacidad de crear suficiente empleo público para todos. También hace hincapié en que deben apoyar más a organizaciones internacionales como KUBUKA para poder crear más puestos de trabajo.

En conclusión, nos encontramos con que en Kenia, y en concreto en Kibera, la posibilidad de encontrar un empleo mínimamente estable para los jóvenes (incluso con formación universitaria) es prácticamente inexistente. La mayor parte de la juventud tiene trabajos temporales que duran un día o unas horas, lo que conlleva la imposibilidad de ahorrar y planificar su futuro. Esta situación es tan incierta para quien la vive como desesperanzadora a nivel social.

 

 

Álvaro Pérez Fernández, voluntario de KUBUKA en Kenia

Myriam Estarrona, coordinadora de proyectos de KUBUKA en Kenia

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