La política no es cuestión de vida o muerte

   

El mánager de proyectos de KUBUKA en Kenia, Stephen Nzusa, nos habla sobre la situación por la que atraviesa Kibera, la comunidad en la que trabajamos, con motivo de la celebración de unas nuevas elecciones tras la impugnación de los resultados de las anteriores.

“El próximo jueves (26 de octubre) es una fecha decisiva para Kenia. La situación en Kibera, el mayor slum del país, se puede definir como tranquila pero como dice el famoso proverbio, “las aguas tranquilas son las más peligrosas”. Lo que quiero decir es que, las escuelas cierran antes, los niños están en casa y los padres sienten miedo. De hecho, se han iniciado las manifestaciones en todo el país y, en particular, en Kibera y esto ha provocado que los ciudadanos se empiecen a trasladar a las áreas rurales donde viven los miembros de su tribu. Además, se están difundiendo rumores que motivan a que los ciudadanos se armen en previsión de lo que pueda suceder.

Nosotros, como pueblo de Kibera, necesitamos la paz más que nunca. Por ello, estamos trabajando para que, ocurra lo que ocurra, la paz persista. Estamos haciendo un gran esfuerzo por difundir mensajes de paz a través de los grupos comunitarios y los vecinos. Pero realmente creemos que la única solución para asegurar la paz es que las dos personas más poderosas del país, el presidente en funciones y el líder de la oposición, se sienten y resuelvan su rivalidad política. De esta forma, ayudarían al país a curarse y podríamos empezar a mirar hacia adelante.

La otra alternativa podría ser que la Corte Suprema anule las elecciones del 26 de octubre, ya que hay pruebas de la falta de preparación de la Independent Electoral and Boundaries Commission (IEBC) para llevar a cabo una elección justa y creíble. Por ello, se podrían retrasar a una fecha posterior en la que el país ya haya sanado y pueda prepararse todo mejor. En este sentido, debemos señalar que necesitamos un organismo confiable (no partidista) que puede intervenir en la cita electoral para garantizar unas elecciones libres y justas, un organismo interno ya que nuestro país tiene desconfianza en el ámbito internacional. Además, necesitamos que la gente de la Nación entienda que la política no es una cuestión de vida o muerte.

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Situación económica
Por otra parte, Kibera, al igual que el resto del país está sufriendo económicamente debido a la inestabilidad política que se podría prolongar en el tiempo. Ahora mismo las familias solo tienen 1 dólar al día pero creemos que la situación va a empeorar. De hecho, Nakumatt, uno de los grandes supermercados del país, puede cerrar toda su cadena y, por tanto, la economía de comunidades como Kibera es alarmante. En pocas palabras, el nivel de pobreza es preocupante, no hay dinero, las empresas están cerradas, muchas personas están inactivas y esto, combinado con una mayor inseguridad, pobreza, escasez de alimentos, de agua, etc.., se resume en que nuestras necesidades a nivel económico son inmensas. Precisamos una forma de aumentar nuestros ingresos. Necesitamos oportunidades de trabajo y proyectos sostenibles. Kibera necesita inversiones para crear oportunidades de trabajo.

En conclusión, el futuro de Kibera está en juego, aunque tenemos confianza en que esta elección podría desarrollarse sin problemas. Siempre existe el temor de la violencia ya que todos los partidos políticos pueden reaccionar negativamente si pierden. Los rumores de armar grupos de vigilantes, división tribal y radicalización política hacen que el futuro sea sombrío. El futuro está lejos y la esperanza es todo lo que tenemos ahora.

Desde donde estoy, incluso como embajador de paz, por primera vez en mi vida, tengo miedo por mi gente, por mi familia y por mí mismo. Temo que los principales actores en esta reelección no se paren a sentarse y hablar. Temo por el futuro de los niños. Temo por los jóvenes radicalizados que siguen a los líderes políticos. Temo por la clase media ignorante que se sienta en sus casas plácidamente sin conocer los planes de los manifestantes.

Ahora, lo único que puedo hacer es rezar, organizar charlas y encuentros personales con líderes de grupos radicalizados para tratar de llegar a un entendimiento y convencerlos de que la paz es posible. Me quedo con la esperanza y el deseo de paz, pero sobre todo, todavía tengo la fuerza suficiente para echar una mano. Estoy preparado para hacer frente a lo que suceda. Creo que tengo ideas para contrarrestar cualquier escenario que se presente en las próximas elecciones. Mi deseo es que “juntos podemos” y mi lema: “para y piensa” pero lo que realmente me gustaría que ocurriese es: tusibleed ndio walead, que se traduce como: no sangremos para que lideren”.

Stephen Nzusa

Mánager de proyectos de KUBUKA en Kenia

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