BAROTSELAND SUEÑA CON LA INDEPENDENCIA

   

Muchos países del mundo cuentan con movimientos independentistas dentro de sus fronteras y el continente africano no es una excepción. Debido a su pasado colonial y al reparto de las regiones de África entre las colonias europeas, el mapa actual africano está compuesto por varios estados que englobaron a toda una serie de reinos, sociedades y pueblos dentro de una misma frontera.

Con la llegada de la independencia en el África Negra, se tuvieron que construir nuevas identidades para estos estados post-coloniales. Zambia no se quedó fuera de este proceso. Antes de la llegada de los europeos existieron diversos pueblos y grandes reinos como el de Kazembe o el de Lunda, que dominaron parte del actual país. Otro de los reinos que se encuadraron dentro de lo que hoy es Zambia fue Barotseland, un territorio que abarcó una parte de la zona occidental del país. Por tanto, no había rastro de una identidad zambiana como tal hasta la independencia de 1964 que llegó de la mano del presidente Kenneth Kaunda.

De todas las regiones que componen Zambia, el antiguo reino de Barotseland es el más proclive a retomar el camino de la independencia. Barotseland es la patria del pueblo lozi, conocido también como barotse, cuyo centro era la llanura Bulozi. Actualmente, si mirásemos un mapa político de Zambia no encontraríamos ni rastro de este antiguo reino, sino que en su lugar está la provincia “Western” con la capital Mongu. Curiosamente, la monarquía de los lozi sigue estando activa hoy en día. Su monarca, conocido como “Litunga” (guardián de la tierra) es, desde 2000, Lubosi II Imwiko.

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Al igual que su monarquía, el sentimiento nacional, sigue estando vivo entre parte de la población lozi, nostálgica de su pasado anterior a la colonización. Desde la independencia han existido varios intentos por recuperar parte de su autonomía y un mayor control interno de la región. Sin embargo, el presidente Kaunda, para evitar brotes nacionalistas optó por rebautizar el antiguo reino como Provincia Occidental, con el objetivo de que se perdiera ese carácter nacional.

No obstante los movimientos nacionalistas no desaparecieron y actualmente sigue existiendo una corriente que defiende la independencia de Barotseland. La nueva fuerza de estos movimientos se debe a las denuncias contra el gobierno central de Lusaka que no se ha preocupado por intentar mejorar la situación de la provincia. Frente a otras regiones más desarrolladas, lo cierto es que esta provincia está bastante aislada, con escasas infraestructuras y ninguna política de desarrollo. Por ello, el Gobierno debería replantearse qué políticas lleva a cabo en la provincia. Si no lo hace, no cabe la menor duda de que el movimiento nacionalista por la independencia de Barotseland puede ir a más y convertirse en un problema real para la estabilidad de Zambia.

Pablo Arconada, voluntario de KUBUKA

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